Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo (27 de marzo)
Nos dirigimos a Mendoza. Atravesamos un país admirablemente cultivado y que se parece a Chile. Ese país es célebre por sus frutas, y ciertamente nada más admirable que sus viñedos y sus bosquecillos de higueras, melocotoneros y olivos. Por medio penique adquirimos sandías de un tamaño como dos veces la cabeza de un hombre, admirablemente frescas y de delicioso aroma; por tres peniques se adquiere media carretilla de melocotones. La parte cultivada de esta provincia es muy poco considerable; apenas si abarca la región que se extiende desde Luján a la capital. El suelo, lo mismo que en Chile, no debe su fertilidad sino a irrigaciones artificiales, y es verdaderamente asombroso observar qué extraordinaria fertilidad originan esas irrigaciones en un terreno naturalmente árido.
