Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Nos ponemos en camino para regresar a Chile por el paso de Uspallata, situado al norte de Mendoza. Ante todo nos es preciso atravesar, durante una quincena de leguas, una región estéril. En ciertos lugares, el suelo está completamente desnudo; en otros se halla recubierto de innumerables cactos enanos armados de formidables espinas, a los cuales denominan los habitantes leoncitos. Aquà y allá se encuentran algunos zarzales achaparrados. Aunque esta llanura está situada a cerca de 3.000 pies sobre el nivel del mar, el sol calienta en exceso; el calor abrumador y nubes de polvo impalpable hacen el viaje en extremo penoso. El camino se aproxima insensiblemente a la Cordillera, y. antes de ponerse el Sol penetramos en uno de los anchos valles, o más bien puertos, que se abren en la llanura; poco a poco, ese valle se transforma en un estrecho barranco en el cual se encuentra Villavicencio. HabÃamos viajado todo el dÃa sin hallar una sola gota de agua; asà es que nos encontrábamos tan sedientos como pudieran estarlo nuestras mulas; observamos, pues, con la mayor atención el arroyo que fluye en aquel valle. Es curioso ver cómo aparece el agua gradualmente; en la llanura, el lecho del arroyo se hallaba completamente seco; poco a poco se fue haciendo más húmedo; después aparecieron pequeños charcos de agua, acabaron por formar uno solo y en Villavicencio nos encontramos en presencia de un lindo arroyuelo.