Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo De Quilimarí a Conchalí el país es cada vez más estéril; apenas si en los valles hay suficiente agua para efectuar algunos riegos; las llanuras intermedias están por completo desprovistas de vegetación, tanto que una cabra no encontraría con qué alimentarse. En primavera, después de las lluvias invernales, crece rápidamente una capa de hierba, y entonces se hacen descender allí durante algún tiempo los ganados de la Cordillera, para que la ramoneen. Es curioso ver cómo las semillas de la hierba y de las otras plantas, parecen habituarse a la cantidad de lluvia que cae en las diferentes partes de esa costa. Un aguacero al norte de Copiapó produce tanto efecto sobre la vegetación como dos aguaceros en Huasco y tres o cuatro en el distrito que atravesamos. Un invierno lo bastante seco para perjudicar considerablemente los pastos de Valparaíso produciría en Huasco la más extraordinaria abundancia. La cantidad de lluvia no parece disminuir, por otra parte, exactamente en función de la latitud, a medida que se avanza hacia el norte. En Conchalí, situado solamente a 67 millas al norte de Valparaíso, no se esperan casi las lluvias sino a fines de mayo, siendo así que en Valparaíso llueve de ordinario ya a principios de abril. La cantidad anual es tanto más pequeña cuanto más tarde empiezan las lluvias.
(4 de mayo)