Viaje de un naturalista alrededor del mundo

Viaje de un naturalista alrededor del mundo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

7.- Terremoto en Coquimbo. El pavor de los indígenas y la calma de los ingleses.

Durante la velada, mientras el capitán Fitz-Roy y yo comíamos en casa de míster Edwards, un inglés de cuya hospitalidad se acuerdan todos los que han visitado Coquimbo, la tierra empieza a agitarse con violencia. Oigo el ruido subterráneo que precede a la sacudida; pero los gritos de las señoras, el azoramiento de los criados y la huida precipitada de muchas personas hacia la puerta me impidieron distinguir la dirección de la sacudida. Las damas continúan gritando de terror durante mucho tiempo, y uno de los invitados dice que no podrá cerrar los ojos en toda la noche o que tendrá pesadillas horribles. El padre de ese hombre acababa de perder en el terremoto de Talcahuano todo cuanto poseía; él mismo estuvo a punto de perecer aplastado bajo el techo de su casa, en Valparaíso, en 1822. A tal respecto refiere la anécdota siguiente; estaba jugando a las cartas, cuando un alemán, uno de sus huéspedes, se levantó diciendo que no consentiría jamás, en tales países, en permanecer en una habitación con la puerta cerrada, porque había estado a punto de ser muerto en Copiapó por esa circunstancia. Se dirigió, pues, hacia la puerta para abrirla; y apenas la hubo abierto, gritó: "¡Un terremoto!" Era la famosa sacudida, que empezaba. Todos los contertulios lograron escapar. No es el tiempo material necesario para abrir una puerta lo que puede hacer correr un peligro durante un terremoto, pues lo que hay que temer es que los movimientos de las paredes con la consiguiente caída de escombros impidan abrirla.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker