Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Es imposible dejar de experimentar alguna sorpresa cuando se ve el temor que causan los terremotos a los indígenas y a los extranjeros que habitan en el país desde hace tiempo, aunque no pocos de ellos tengan mucha sangre fría. Creo que puede atribuirse ese exceso de pavor a una razón muy sencilla, es decir, a que no les da vergüenza tener miedo. Los indígenas van más lejos: no les gusta que se demuestre indiferencia en tales casos. Se me ha referido que, durante una violenta sacudida, dos ingleses, tendidos en el suelo al aire libre, sabiendo que no corrían ningún peligro, no se levantaron; y los indígenas, llenos de indignación, se pusieron a gritar: "Mirad esos herejes, ¡ni siquiera dejan el lecho!"