Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo De Carrizal a Sauce. Continuamos nuestro viaje a través de desiertas llanuras, donde se encuentran numerosos rebaños de guanacos. Atravesamos también el valle de Chañeral, que es el valle más fértil entre Huasco y Coquimbo; pero es tan estrecho y produce tan poco forraje, que se nos hace imposible obtenerlo para nuestros caballos. En Sauce encontramos un señor anciano, muy cortés y muy amable, que dirige una fundición de cobre. Gracias a su cortesía, puedo hacerme, a un precio fabuloso, con algunos puñados de paja vieja; eso es todo lo que nuestros pobres caballos tienen para comer después de tan larga jornada de viaje. Actualmente se encuentran pocas fundiciones en Chile; es más provechoso a causa de la gran escasez de combustible, expedir los minerales a Swansea. Al día siguiente, después de haber atravesado algunas montañas, llegamos a Freirina, en el valle de Huasco. A medida que avanzamos hacia el norte, la vegetación se hace más y más pobre; los grandes cactos en forma de cirio han desaparecido también para dejar su lugar a una especie mucho más pequeña. En Chile septentrional y en Perú, una inmensa faja de nubes inmóviles y poco elevadas cubre el Pacífico durante los meses de invierno. Desde lo alto de las montañas esos campos aéreos, de un blanco brillante, que se extienden hasta los valles, ofrecen un magnífico panorama. Se ve surgir de esas nubes islas y promontorios que semejan, hasta causar sorpresa, las islas y promontorios de Tierra del Fuego o del archipiélago de las Chonos.