Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo En otra ocasión, partí de madrugada y me dirigí a la montaña de la Gavia. El fresco era delicioso, el aire estaba embalsamado; las gotas de rocío brillaban aún sobre las hojas de las grandes liliáceas que sombreaban arroyuelos de límpida agua. Sentado en un bloque de granito, ¡qué placer experimentaba yo al contemplar los insectos y los pájaros que volaban en torno mío! Los pájaros-moscas sienten sobre todo gran afición a estos lugares solitarios y umbríos. Cuando yo veía esos diminutos seres zumbar alrededor de una flor, haciendo vibrar tan rápidamente sus alas que apenas se las podía distinguir, no podía menos de acordarme de las mariposas esfinges; en efecto, hay la mayor analogía entre los movimientos y costumbres de unos y otras.