Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Seguà un sendero que me condujo a una magnÃfica selva, y no tardó en desarrollarse ante mis ojos deslumbrados una de esas vistas admirables tan comunes en los alrededores de RÃo. Me encontraba a una altitud de 500 o 600 pies; a tal elevación, el paisaje reviste sus matices más brillantes; las formas, los colores sobrepasan tan completamente en magnificencia todo cuanto el europeo ha podido ver en su paÃs, que carece de palabras suficientes para pintar lo que siente. El efecto general me recordaba las decoraciones más brillantes de la Opera. Jamás regresaba yo de tales excursiones con las manos vacÃas. Esta vez, encontré un ejemplar de un hongo muy curioso denominado Hymenophallus. Todo el mundo conoce el phallus inglés que, en otoño, apesta el aire con su abominable olor; sin embargo, algunos de nuestros escarabajos, como lo saben los entomólogos, consideran ese olor como un delicioso perfume. Lo mismo ocurre aquÃ, porque un Strongylus, atraÃdo por el olor, acudió a posarse sobre el hongo que yo llevaba en la mano. Este hecho nos permite comprobar relaciones análogas entre las plantas y los insectos que pertenecen a la misma familia, aun cuando las especies sean diferentes. Cuando el hombre es el introductor de una nueva especie en un paÃs, esa relación desaparece a menudo; como ejemplo puedo citar el hecho de que las lechugas y las coles que, en Inglaterra, son la presa de un gran número de babosas y de orugas, están intactas en las huertas de los alrededores de RÃo.