Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo El Amblyrhynchus, notable género de lagartos, es particular de este archipiélago; hay dos especies que se parecen mucho, pero una es terrestre y otra acuática. Esta última (Amblyrhynchus cristatus) ha sido descrita por vez primera por Mr. Bell, quien, viendo su cabeza ancha y corta y sus fuertes garras de igual longitud, predijo que sus costumbres debÃan de ser muy particulares y diferir mucho de las de su pariente más próximo, la iguana. Ese lagarto es muy común en todas las islas del archipiélago. Habita exclusivamente en las rocas de la costa; no se le encuentra nunca a más de 10 metros de la orilla del mar. Es un animal repugnante, de color negro sucio; parece muy estúpido y sus movimientos son lentos. La longitud ordinaria de un individuo que haya alcanzado todo su crecimiento es de un metro poco más o menos; pero se encuentran algunos de hasta de cuatro pies de largo; he visto uno que pesaba 20 libras; parece desarrollarse mejor en la isla de Albemarle. Su cola es aplastada por los dos lados; sus pies, palmeados en parte. Se les encuentra a veces nadando a algunos centenares de metros de la costa. El capitán Collnett dice en la relación de su viaje: "Estos lagartos se ven en grupos pescando en el mar, o bien descansando al sol en las rocas; en resumen, se les puede denominar caimanes en miniatura". Sin embargo, no hay que creer que se alimentan de peces. Ese lagarto nada con la mayor facilidad y con mucha rapidez; avanza imprimiendo a su cuerpo y a su aplastada cola una especie de movimiento ondulatorio; mientras nada, las patas están inmóviles y extendidas a los lados. Un marinero amarró un gran peso a uno de esos animales para hacerle hundir, creyendo matarle asà inmediatamente; pero cuando, una hora después, lo sacó del agua, el lagarto estaba más activo que antes. Sus miembros y sus fuertes garras están admirablemente dispuestos para permitirle arrastrarse por encima dé las masas de lava rugosas y llenas de grietas, que constituyen todas estas costas. A cada paso, se encuentra un grupo de seis o siete de esos asquerosos reptiles tendidos al sol sobre las negras rocas, a algunos pies sobre el nivel del agua.