Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Sus trajes de brillantes colores, sus formidables espuelas sonando en sus talones, sus facones colocados en la faja a guisa de dagas, facones de los que hacen uso con gran frecuencia, les dan un aspecto por completo diferente del que podría hacer suponer su nombre de gauchos o simples campesinos. Son en extremo corteses; nunca beben una copa sin invitaros a que los acompañéis; pero en tanto que os hacen un gracioso saludo, puede decirse que se hallan dispuestos a acuchillaros si se presentara la ocasión.
Al tercer día seguimos una dirección bastante irregular, porque me hallaba ocupado en examinar algunas capas de mármol. Columbramos muchos avestruces (Struthio rhea) en las bellas llanuras de césped. Algunas bandadas estaban compuestas por veinte o treinta individuos. Cuando esos avestruces se sitúan sobre una pequeña eminencia y su silueta se recorta sobre el cielo, eso constituye un lindísimo espectáculo. Jamás he vuelto a encontrar avestruces tan mansos como esos en otra parte del país; os dejan acercar hasta que os halláis muy cerca de ellos, pero entonces extienden sus alas, huyen a favor del viento y pronto os dejan atrás cualquiera que sea la velocidad de vuestro caballo.
Indios boleando avestruces.