Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Cuando las dos tribus bailaban a la vez, el suelo resonaba bajo sus pasos y el aire también con sus gritos salvajes. Todos estaban muy animados, y aquellos individuos casi desnudos, vistos al fulgor del fuego y moviéndose con horrible armonía, ofrecían ciertamente el espectáculo completo de una fiesta entre los más ínfimos salvajes. Habíamos visto en Tierra del Fuego muchas escenas curiosas de la vida salvaje, pero creo que jamás nos fue dado presenciar una tan animada y donde los actores parecieran hallarse tan a gusto. Cuando terminó la danza, la tribu entera se puso en cuclillas en el suelo formando un círculo inmenso, y se les distribuyó arroz azucarado en medio de verdaderos aullidos de placer.
Después de muchos retrasos desagradables originados por el mal tiempo, nos hacemos al fin a la vela el 14 de marzo; dejamos el estrecho del Rey Jorge para ir a la isla Keeling. ¡Adiós, Australia! Aun no eres sino una niña, pero sin duda algún día reinarás en el hemisferio meridional; eres muy grande y muy ambiciosa para que se te pueda amar, pero no eres aún lo bastante poderosa para que te respeten. Me separo, pues, de ti sin pena y sin lamentaciones.