Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Mientras nos encontrábamos en el estrecho del Rey Jorge, una tribu bastante considerable de indÃgenas denominada las cacatúas blancas, vino a visitarme; ofrecimos a estos indÃgenas, asà como a los que viven en las cercanÃas, algunos paquetes de arroz y de azúcar, y les pedimos a cambio que nos dieran el espectáculo de una corrobery o danza. Al crepúsculo, encienden algunas pequeñas hogueras y los hombres comienzan su atavÃo, que consiste en cubrirse el cuerpo de lÃneas y puntos blancos. Asà que está todo dispuesto, se activan las hogueras, alrededor de las cuales se sientan las mujeres y los niños para asistir al espectáculo. Las dos tribus forman dos partidos distintos, que danzan generalmente uno frente a otro. Esta danza consiste en correr de costado o marchar en fila india marcando el paso con cuidado; para esto, hieren el suelo con el talón, lanzan una especie de gruñido y golpean una contra otra su maza y su lanza; inútil es añadir que hacen otros gestos extraordinarios, extienden los brazos y efectúan con el cuerpo todas las contorsiones posibles. Es este, en suma, un espectáculo grosero y bárbaro que no tiene para nosotros ninguna significación, pero observamos que las mujeres y los niños asisten a él con el mayor placer. Esas danzas representan probablemente, en su principio, actos bien definidos, tales como guerras y victorias. Hay una, llamada danza del emú, durante la cual cada hombre extiende el brazo de manera que imita la forma del cuello de esa ave; en otra, un hombre imita los movimientos del canguro y un segundo se aproxima a él fingiendo darle un lanzazo.