Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Las largas fajas de tierra que forman los islotes están fuera del agua lo bastante para que el oleaje pueda lanzar a ellas fragmentos de coral y acumular el viento arenas calcáreas. El banco de coral, llano y sólido, que bordea la parte exterior, frena la primera violencia de las olas que, de otro modo, se llevarían en un día los islotes y todos sus seres vivos. El océano y la tierra firme parecen luchar constantemente en tales lugares para ver cuál de los dos vencerá; y aunque, en cierto modo, la tierra firme se haya llevado la victoria, los habitantes del agua no quieren aún abandonar un espacio que parecen considerar como de su propiedad. Por todas partes se encuentran cangrejos ermitaños de más de una especie⁽¹⁷⁰⁾, que llevan a su espalda conchas que han robado en la vecina costa. Sobre nosotros, numerosos alcatraces, fragatas y golondrinas de mar se posan en los árboles; por todas partes no se ven más que nidos y la atmósfera está apestada por el olor de los excrementos de las aves. Los alcatraces, posados en sus groseros nidos, nos miran pasar con aire estúpido pero irritado. Los noddies (anous), como indica su nombre, son animales pequeños y estúpidos. A veces se ve un pájaro encantador: una pequeña golondrina de mar, tan blanca como la nieve, que se cierne a algunos pies por encima de vuestra cabeza; se diría que sus grandes ojos negros estudian con curiosidad vuestra fisonomía. No hace falta mucha imaginación para figurarse que algún hada errante mora en aquel cuerpo tan ligero y tan delicado.