Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Numerosas casitas blancas, unas enterradas en el fondo de los más profundos valles y situadas otras en la cresta de las más altas colinas, dan al paisaje un carácter esencialmente inglés. Hay algunas vistas muy interesantes, por ejemplo, desde cerca de la morada de sir W. Doveton; se percibe desde allà un atrevido pico denominado Lot, que se alza por encima de una sombrÃa selva de pinos, y al que las rojas montañas de la costa meridional sirven de fondo. Situándose en un lugar elevado y examinando desde allà la isla, la primera cosa que llama la atención es el gran número de caminos y fuertes; los trabajos públicos parecen desproporcionados con la extensión o con el valor de la isla, si se olvida su carácter de prisión. Se encuentra tan poca tierra cultivable, que se experimenta alguna sorpresa de que puedan vivir cinco mil personas en esta isla. Las clases inferiores, o esclavos emancipados, son, según creo, extremadamente pobres; todo el mundo se lamenta de la falta de trabajo. La pobreza ha aumentado a causa de la marcha de un gran número de funcionarios y de la emigración de casi todas las personas ricas, desde que la CompañÃa de las Indias Orientales abandonó esta isla. Las clases pobres se alimentan principalmente de arroz y de un poco de carne salada; pero como ninguno de esos artÃculos se produce en la isla, hay que adquirirlos a buen precio, y los salarios son tan Ãnfimos que se sufren muchas necesidades. Hoy dÃa que la libertad es completa, derecho que los habitantes estiman en su justo valor, es probable que la población aumente; si eso ocurriera, ¿qué seria de esta pequeña isla de Santa Elena?