Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Mi guía, hombre de bastante edad, había sido en su juventud pastor de cabras; conoce admirablemente los menores rincones de los roquedales. Perteneciente a una raza cruzada muchas veces, aunque su tez es bronceada no tiene la desagradable expresión de los mulatos. Es muy cortés, muy tranquilo, carácter que parece distinguir a la mayoría de los habitantes de esta isla. No sin experimentar una extraña sensación oía a ese hombre, casi blanco y vestido decentemente, hablarme con indiferencia de los tiempos en que era esclavo. El carga con mi comida y con un cuerno lleno de agua, cosa indispensable, porque en los valles inferiores no se encuentra sino agua salobre, y doy con él a diario largos paseos.