Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Viaje de un naturalista alrededor del mundo Junto a la costa nada crece; más lejos, al interior, se encuentra de vez en cuando una planta de ricino y algunas langostas, esas verdaderas amigas del desierto. En la meseta central se halla aquí y allá un poco de hierba; en suma, pudiera uno creerse en las partes más pobres de las montañas del País de Gales. Pero, por míseros que puedan parecer esos pastos, no dejan de ser suficientes para alimentar a unos seiscientos carneros, muchas cabras, algunas vacas y unos pocos caballos. Como animales indígenas se hallan una considerable cantidad de ratas y de cangrejos terrestres. Puede dudarse de que verdaderamente sea indígena la rata; Mr. Waterhouse ha descrito de ella dos variedades: una, negra, con una hermosa piel brillante, vive en la meseta central; la otra, parda, menos brillante, con pelos más largos, habita en el poblado cercano a la costa. Estas dos variedades son una tercera parte menores que la rata negra común (Mus rattus); además, difieren de ésta por el color y por el tipo de su piel, pero no hay otra diferencia esencial. Me hallo dispuesto a creer que esas ratas, como el ratón ordinario, que se ha transformado en salvaje, han sido importadas y que, como en las islas de las Galápagos, han variado a causa de los efectos de las nuevas condiciones a que han sido expuestas; en consecuencia, la variedad que se encuentra en la cumbre de la isla difiere de la que se encuentra en la costa. En esta isla no hay aves indígenas; sin embargo, la gallina de Guinea, que ha sido importada de las islas de Cabo Verde, es muy común y, como las aves domésticas, también ha pasado a ser salvaje. Los gatos, que antiguamente fueron traídos para destruir las ratas y los ratones, se han multiplicado hasta tal punto que causan grandes perjuicios. En la isla no hay ni un árbol, y, en tal aspecto, como en otros muchos, es bastante inferior a Santa Elena.