Principios de economía política y tributación (Resumen)
Principios de economía política y tributación (Resumen) Cuando dos países comercian entre sí, ambos pueden beneficiarse incluso si uno de ellos produce todos los bienes con mayor eficiencia. Lo decisivo no es la ventaja absoluta en la producción, sino la ventaja comparativa: cada país debe especializarse en producir aquellos bienes en los que tiene mayor ventaja relativa o, en su defecto, menor desventaja relativa. A través del intercambio, ambos países pueden obtener bienes a menor costo que si intentaran producirlos todos por sí mismos.
Este principio se aplica incluso cuando uno de los países produce todos los bienes con más trabajo. Si, por ejemplo, un país puede producir tanto vino como telas con menos trabajo que otro, aún así es ventajoso para ambos que se especialice en aquel producto donde su ventaja relativa es mayor, e importe el otro. La clave está en que el costo relativo de producción de un bien en relación con otro varía entre naciones.
El comercio permite que cada país concentre su trabajo y capital en aquellas ramas donde su eficiencia relativa es mayor. Esto incrementa la productividad global y permite una mayor abundancia de bienes en ambas economías. Por consiguiente, el comercio internacional no reduce el empleo en uno de los países participantes, sino que lo redirige hacia sectores más competitivos, fortaleciendo el crecimiento económico general.
