Los empeños de una casa
Los empeños de una casa Yo sé que está en vuestra casa,
y sabiéndolo, no puedo
sufrir que esté en ella, sin que
le deis de esposo al momento865
la mano.
DON PEDRO
(Aparte.)
¡Válgame Dios!
¿Qué puedo en tan grande empeño
responder a don Rodrigo?
Pues si que la tengo niego,
es fácil que él lo averigüe,870
y si la verdad confieso
de que la sacó don Carlos,
se la dará a él y yo pierdo,
si pierdo a Leonor, la vida.
Pues si el casarme concedo,875
puede ser que me desaire
Leonor. ¡Quién hallara un medio
con que poder dilatarlo!
DON JUAN
¿De qué, amigo, estáis suspenso,
cuando la proposición880
resulta en decoro vuestro;
cuando el señor don Rodrigo
tan reportado y tan cuerdo,
os convida con la dicha