Los empeños de una casa
Los empeños de una casa de haceros felice dueño885
de la beldad de Leonor?
DON PEDRO
Lo primero que protesto,
señor don Rodrigo, es que
tanto la beldad venero
de Leonor, que puesto que890
sabéis ya mis galanteos,
quiero que estéis persuadido
que nunca pudo mi pecho
mirarla con otros ojos,
ni hablarla con otro intento895
que el de ser feliz con ser
su esposo. Y esto supuesto
sabed que Leonor anoche
supo (aun a fingir no acierto)
que estaba mala mi hermana,900
a quien con cariño tierno
estima, y vino a mi casa
a verla sólo, creyendo
que vos os tardaríais más
con la diversión del juego.905
Hízose algo tarde, y como
temió el que hubieseis ya vuelto,
como sin licencia vino,
despachamos a saberlo
un criado de los míos,910