Los empeños de una casa
Los empeños de una casa dificultad. Ahora bien,
mejor es entretenerla,120
y avisar a mi señor
de lo que su dama intenta;
que sabiéndolo, es preciso
que salga él a detenerla,
y yo quedo bien con ambos,125
pues con esta estratagema
ella no queda ofendida
y él obligado me queda.)
—Señora, si has dado en eso,
y en hacerlo tan resuelta130
estás, ve a ponerte el manto,
que yo guardaré la puerta.
DOÑA LEONOR
La vida, Celia, me has dado.
CELIA
Soy de corazón muy tierna,
y no puedo ver llorar135
sin hacerme una manteca.
DOÑA LEONOR
A ponerme el manto voy.
CELIA
Anda, pues, y ven apriesa,
que te espero.
(Vase DOÑA LEONOR.)
No haré tal,