Los empeños de una casa
Los empeños de una casa sirve más la diligencia,
viendo el primor y cordura
de saber fingiros necia.
CASTAÑO
(Aparte.)
(¡Notable aprieto, por Dios!
Yo pienso que aquí me fuerza.520
Mejor es mudar de estilo
para ver si así me deja.)
—Don Pedro, yo soy mujer
que sé bien dónde me aprieta
el zapato, y pues ya he visto525
que dura vuestra fineza
a pesar de mis desaires,
yo quiero dar una vuelta
y mudarme al otro lado,
siendo aquesta noche mesma530
vuestra esposa.
DON PEDRO
¿Qué decís,
señora?
CASTAÑO
Que seré vuestra
como dos y dos son cuatro.
DON PEDRO
No lo digáis tan apriesa,
no me mate la alegría,535