Los empeños de una casa
Los empeños de una casa y luego al mismo punto
cargado hasta su casa le llevaron,705
donde luego que entraron
en sí volvió don Diego;
pero advirtiendo luego
en los que le llevaron apiadados,
conoció de don Pedro ser crïados;710
porque sin duda, Hernando, fue el llevalle
por excusar el ruido de la calle.
Mira qué bien viene esto que ha pasado
con lo que esta mañana me ha afirmado
de que Leonor fue sólo a ver su hermana,715
y que yo me detenga hasta mañana
para ver si Leonor casarse quiere;
de donde bien se infiere
que de no hacerlo trata,
y que con estas largas lo dilata;720
mas yo vengo resuelto
—que a esto a su casa he vuelto—
a apretarle de suerte
que ha de casarse, o le he de dar la muerte.
HERNANDO
Harás muy bien, señor, que la dolencia725
de honor se ha de curar con diligencia,
porque el que lo dilata neciamente
viene a quedarse enfermo eternamente.
(Sale DON CARLOS con DOÑA LEONOR tapada.)