Los empeños de una casa
Los empeños de una casa un fin breve, aunque es atroz,
que un prolongado martirio!
DON RODRIGO
Pues yo me quiero llegar.
(Sale DON PEDRO.)
DON PEDRO
 (Aparte.)Â
(¡Que saber no haya podido810
mi enojo, quién en mi casa
le dio entrada a mi enemigo,
ni haya encontrado a mi hermana!…
Mas buscarla determino
hacia el jardÃn, que quizá,815
temerosa del rüido,
se vino hacia aquesta cuadra.
Yo voy; pero don Rodrigo
está aquÃ. A buen tiempo viene,
pues que ya Leonor me ha dicho820
que gusta de ser mi esposa.)
—Seais, señor, bien venido,
que a no haber venido vos,
en aqueste instante mismo
habÃa yo de buscaros.825
DON RODRIGO
La diligencia os estimo;
sentémonos, que tenemos
mucho que hablar.