Los empeños de una casa
Los empeños de una casa y os doy las gracias por ello.
(Sale DOÑA ANA.)
DOÑA ANA
No hay para qué, don Rodrigo,
pues para dar las que os debo
estoy yo muy prevenida.
—Y a ti, hermano, aunque merezco1000
tu indignación, te suplico
que examines por tu pecho
las violencias del amor,
y perdonarás con esto
mis yerros, si es que lo son,1005
siendo tan dorados yerros.
DON PEDRO
Alza del suelo, doña Ana;
que hacerse tu casamiento
con más decencia pudiera,
y no poniendo unos medios1010
tan indecentes.
DON RODRIGO
Dejad
aquesto, que ya no es tiempo
de reprensión; envïad
un criado de los vuestros
que a buscar vaya a don Carlos.1015
DOÑA ANA
No hay que envïarlo, supuesto