Los empeños de una casa
Los empeños de una casa se tiene por ofrenda más solemne
que la caliente sangre de la fiera,260
la encendida intención del oferente.
Y escuchen los perdones que pedimos
(pues es su ceño más propicio siempre
a las indignidades humilladas,
que no a las confiadas altiveces),265
porque el felice dueño de esta casa,
el favor soberano que hoy adquiere,
¡en vividores mármoles lo esculpa;
en estrellas, por cálculos, lo cuente!
(Tocan los instrumentos la «Jácara» y la danzan.)
CORO 3
Ya que las demostraciones270
de nuestro agradecimiento,
cuanto han querido ser más,
tanto se han quedado en menos;
ya que cuando nuestro amor,
soberano Cerda excelso,275
intentó salir en voces,
se quedó sólo en los ecos;
ya que, divina María,
al aplaudir vuestro cielo,
porque no bastó la voz,280
se atendió sólo al silencio;
ya que, José generoso,