Los empeños de una casa
Los empeños de una casa amante y fino don Juan,
quitándose de galán
lo que se añade de fino,
sin dejar a qué aspirar145
a la ley del albedrío,
porque si él es ya tan mío
¿qué tengo que desear?
Pero no es aquesa sola
la causa de mi despego,150
sino porque ya otro fuego
en mi pecho se acrisola.
Suelo en esta calle ver
pasar a un galán mancebo,
que si no es el mismo Febo,155
yo no sé quién pueda ser.
A éste, ¡ay de mí!, Celia mía,
no sé si es gusto o capricho,
y… Pero ya te lo he dicho,
sin saber que lo decía.160
CELIA
¿Lloras?
DOÑA ANA
¿Pues no he de llorar
¡ay infeliz de mí!, cuando
conozco que estoy errando
y no me puedo enmendar?
CELIA