Los empeños de una casa
Los empeños de una casa hallen mis tristes cuidados
a la pena de sentirlos
el alivio de contarlos.270
Yo nací noble; éste fue
de mi mal el primer paso,
que no es pequeña desdicha
nacer noble un desdichado:
que aunque la nobleza sea275
joya de precio tan alto,
es alhaja que en un triste
sólo sirve de embarazo;
porque estando en un sujeto,
repugnan como contrarios,280
entre plebeyas desdichas
haber respetos honrados.
Decirte que nací hermosa
presumo que es excusado,
pues lo atestiguan tus ojos285
y lo prueban mis trabajos.
Sólo diré… Aquí quisiera
no ser yo quien lo relato,
pues en callarlo o decirlo
dos inconvenientes hallo:290
porque si digo que fui
celebrada por milagro
de discreción, me desmiente
la necedad del contarlo;