Los empeños de una casa
Los empeños de una casa DON CARLOS
Señora, esta voz el alma
me ha atravesado; perdona.805
DOÑA ANA
(Aparte.)
(La puerta tengo cerrada;
y así, de no ser mi hermano
segura estoy; mas me causa
inquietud el que no sea
que Carlos halle a su dama;810
pero si ella está en mi cuarto
y Celia fue a acompañarla,
¿qué ruido puede ser éste?
Y a escuras toda la cuadra
está.)
—¿Quién va?
DON CARLOS
Yo, señora:815
¿qué me preguntas?
DON JUAN
Doña Ana,
mi bien, señora, ¿por qué
con tanto rigor me tratas?
¿Éstas eran las promesas,
éstas eran las palabras820
que me distes en Madrid
para alentar mi esperanza?