Los empeños de una casa
Los empeños de una casa ¿Por esto me desdeñabas?
¡Pues, vive el cielo, traidora,
que pues no puede mi saña900
vengar en ti mi desprecio,
porque aquella ley tirana
del respeto a las mujeres
de mis rigores te salva,
me he de vengar en tu amante!905
DOÑA ANA
¡Detente, don Juan, aguarda!
DON CARLOS
(Aparte.)
Son tantas las confusiones
en que mi pecho batalla,
que en su varia confusión
el discurso se embaraza,910
y por discurrirlo todo
acierto a discurrir nada.
¡Aquí Leonor, cielos! ¿Cómo?
DOÑA ANA
¡Detente!
DON JUAN
¡Aparta, tirana,
que a tu amante he de dar muerte!915
CELIA
Señora, mi señor llama.
DOÑA ANA