Los empeños de una casa
Los empeños de una casa ¿Qué dices, Celia? ¡Ay de mí!
—Caballeros, si mi fama
os mueve, débaos ahora
el ver que no soy culpada920
aquí en la entrada de alguno,
a esconderos, que palabra
os doy de daros lugar
de que averigüéis mañana
la causa de vuestras dudas;925
pues si aquí mi hermano os halla,
mi vida y mi honor peligran.
DON CARLOS
En mí bien asegurada
está la obediencia, puesto
que debo estar a tus plantas930
como a amparo de mi vida.
DON JUAN
Y en mí, que no quiero, ingrata,
aunque ofendido me tienes,
cuando eres tú quien lo manda,
que a otro, porque te obedece,935
le quedes más obligada.
DOÑA ANA
Yo os estimo la atención.
Celia, tú en distintas cuadras
oculta a los dos, supuesto
que no es posible que salga,940