Los empeños de una casa
Los empeños de una casa y el amante verdadero100
ha de tener de lo amado
tan soberano concepto,
que ha de pensar que no alcanza
su amor al merecimiento
de la beldad a quien sirve;105
y aunque la ame con extremo,
ha de pensar siempre que es
su amor, menor que el objeto,
y confesar que no paga
con todos los rendimientos;110
que lo fino del amor
está en no mostrar el serlo.
(Canta.)
¡Y andad, andad adentro;
que la Fineza
mayor es, de un amante,115
no conocerla!
(Vase la FINEZA, y sale la ESPERANZA, tapada.)
ESPERANZA
El haber, señor Alcalde,
sabido que es el propuesto
premio el desprecio, me ha dado
ánimo de pretenderlo.120
ALCALDE
Decid quién sois, y veré
si lo merecéis.