Los empeños de una casa
Los empeños de una casa pues al que se desvanece
con cualquiera presunción,70
le hace daño la atención,
y es porque no la merece.
Pero, volviendo al suceso
de lo que a mí me pasó,
ella me favoreció,75
Castaño, con grande exceso.
Yo mi historia le conté,
y ella con discreto modo
quedó de ajustarlo todo
con tal que yo aquí me esté,80
diciendo que no me diese
cuidado, que ella lo hacía
por el riesgo que tenía
si yo en público saliese:
condición, para mí, que85
imposible hubiera sido,
a no haberme sucedido
lo que ahora te diré.
Estando de esta manera,
oímos, al parecer,90
dar voces una mujer
en otra cuadra de afuera;
y aunque doña Ana impedir
que yo saliese quería,
venciéndola mi porfía95