La Celestina
La Celestina do diez personas se juntaren a oyr esta comedia, en
quien quepa esta differencia de condiciones, como
[25] suele acaescer, ¿quién negará que aya contienda
en cosa que de tantas maneras se entienda? Que avn
los impressores han dado sus punturas, poniendo
rúbricas o sumarios al principio de cada aucto, na-
rrando en breue lo que dentro contenía: vna cosa
bien escusada según lo que los antiguos scriptores
vsaron. Otros han litigado sobre el nombre, diziendo
que no se auía de llamar comedia, pues acabaua en
tristeza, sino que se llamase tragedia. El primer auc-
tor quiso darle denominación del principio, que fue
plazer, e llamóla comedia. Yo viendo estas discor-
dias, entre estos extremos partí agora por medio la
porfía, e llaméla tragicomedia. Assí [26] que viendo
estas contiendas, estos dissonos e varios juyzios,
miré a donde la mayor parte acostaua, e hallé que
querían que se alargasse en el processo de su deleyte
destos amantes, sobre lo qual fuy muy importunado;
de manera que acordé, avnque contra mi voluntad,
meter segunda vez la pluma en tan estraña lauor e
tan agena de mi facultad, hurtando algunos ratos a
mi principal estudio, con otras horas destinadas para