La Celestina
La Celestina CALISTO.- ¿En qué manos?
SEMPRONIO.- De Celestina.
CELESTINA.- ¿Qué nombrays a Celestina?
¿Qué dezís desta esclaua de Calisto? Toda la
calle del Arcidiano vengo a más andar tras vo-
sotros por alcançaros e jamás he podido con
mis luengas haldas.
CALISTO.- ¡O joya del mundo, acorro de mis
passiones, espejo de mi vista! El coraçón se me
alegra en ver essa honrrada presencia, essa no-
ble senetud. Dime, ¿con qué vienes? ¿Qué
nueuas traes, que te veo alegre e no sé en qué
está mi vida?
CELESTINA.- En mi lengua.
CALISTO.- ¿Qué dizes, gloria e descanso
mío? Declárame más lo dicho.
CELESTINA.- Salgamos, señor, de la yglesia e
de aquí a casa te contaré algo con que te alegres
de verdad.
PÁRMENO.- Buena viene la vieja, hermano:
recabdado deue hauer.
SEMPRONIO.- Escúchala. [71]
CELESTINA.- Todo este día, señor, he traba-
jado en tu negocio e he dexado perder otros en
que harto me yua. Muchos tengo quexosos por
tenerte a ti contento. Más he dexado de ganar
que piensas. Pero todo vaya en buena hora,