La Celestina
La Celestina tos de mi perdición. ¡O fortuna, quánto e por
quántas partes me has combatido! Pues, por
más que sigas mi morada e seas contraria a mi
persona, las aduersidades con ygual ánimo se
han de sofrir e en ellas se prueua el coraçón
rezio o flaco. No ay mejor toque para conoscer
qué quilates [121] de virtud o esfuerço tiene el
hombre. Pues por más mal e daño que me ven-
ga, no dexaré de complir el mandado de aque-
lla por quien todo esto se ha causado. Que más
me va en conseguir la ganancia de la gloria que
espero, que en la pérdida de morir los que mu-
rieron. Ellos eran sobrados e esforzados: agora
o en otro tiempo de pagar hauÃan. La vieja era
mala e falsa, según parece que hazÃa trato con
ellos e assà que riñieron sobre la capa del justo.
Permissión fue diuina que assà acabasse en pa-
go de muchos adulterios, que por su interces-
sión o causa son cometidos. Quiero hazer ade-
reçar a Sosia e a Tristanico. Yrán comigo este
tan esperado camino. Lleuarán escalas, que son
muy altas las paredes. Mañana haré que vengo
de fuera, si pudiere vengar estas muertes; si no,
pagaré mi inocencia con mi fingida absencia o
me fingiré loco, por mejor gozar deste sabroso deley-