La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

vezes açotado, [144] manco de la mano del espada,

treynta mugeres en la putería. Salte luego de ay. No

te vea yo más, no me hables ni digas que me conoces;

si no, por los huesos del padre que me hizo e de la

madre que me parió, yo te haga dar mill palos en

essas espaldas de molinero. Que ya sabes que tengo

quien lo sepa hazer y, hecho, salirse con ello.

CENTURIO.- ¡Loquear, bouilla! Pues si yo me

ensaño, alguna llorará. Mas quiero yrme e çofrirte,

que no sé quien entra, no nos oyan.

ELICIA.- Quiero entrar, que no es son de buen

llanto donde ay amenazas e denuestos.

AREUSA.- ¡Ay triste yo! ¿Eres tú, mi Elicia?

¡Jesú, Jesú!, no lo puedo creer. ¿Qué es esto?

¿Quién te me cubrió de dolor? ¿Qué manto de tris-

teza es este? Cata, que me espantas, hermana mía.

Dime presto qué cosa es, que estoy sin tiento, nin-

guna gota de sangre has dexado en mi cuerpo.

ELICIA.- ¡Gran dolor, gran pérdida! Poco es lo

que muestro con lo que siento y encubro; más [145]

negro traygo el coraçón que el manto, las entrañas,

que las tocas. ¡Ay hermana, hermana, que no puedo

fablar! No puedo de ronca sacar la boz del pecho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker