La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

AREUSA.- ¡Ay triste! ¿Qué me tienes suspensa?

Dímelo, no te messes, no te rascuñes ni maltrates.

¿Es común de entrambas este mal? ¿Tócame a mí?

ELICIA.- ¡Ay prima mía e mi amor! Sempronio e

Pármeno ya no biuen, ya no son en el mundo. Sus

ánimas ya están purgando su yerro. Ya son libres

desta triste vida.

AREUSA.- ¿Qué me cuentas? No me lo digas.

Calla por Dios, que me caeré muerta.

ELICIA.- Pues más mal ay que suena. Oye a la triste, que te contará más quexas. Celestina, aquella

que tú bien conosciste, aquella que yo tenía por ma-

dre, aquella que me regalaua, aquella que me encu-

bría, aquella con quien yo me honrraua entre mis

yguales, aquella por quien yo era conoscida en toda

la ciudad e arrabales, ya está dando cuenta de sus

obras. Mill cuchilladas [146] le vi dar a mis ojos: en

mi regaço me la mataron.

AREUSA.- ¡O fuerte tribulación! ¡O dolorosas

nueuas, dignas de mortal lloro! ¡O acelerados desas-

tres! ¡O pérdida incurable! ¿Cómo ha rodeado atan

presto la fortuna su rueda? ¿Quién los mató? ¿Có-

mo murieron? Que estoy enuelesada, sin tiento,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker