La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

encomendauan a ella. E en otro apartado tenía

para remediar amores e para se querer bien.

Tenía huessos de coraçón de cieruo, [81] lengua

de bíuora, cabeças de codornizes, sesos de asno,

tela de cauallo, mantillo de niño, haua morisca,

guija marina, soga de ahorcado, [82] flor de

yedra, espina de erizo, pie de texó, [83] granos

de helecho, la piedra del nido del águila [84] e

otras mill cosas. Venían a ella muchos hombres

[85] e mugeres e a vnos demandaua el pan do

mordían; [86] a otros, de su ropa; a otros, de sus

cabellos; a otros, pintaua en la palma letras con

açafrán; a otros, con bermellón; a otros, daua

vnos coraçones de cera, llenos de agujas que-

bradas e otras cosas en barro e en plomo

hechas, muy espantables al ver. Pintaua figu-

ras, dezía palabras en tierra. ¿Quién te podrá

dezir lo que esta vieja fazía? E todo era burla e

mentira.

CALISTO.- Bien está, Pármeno. Déxalo para

más oportunidad. Asaz soy de ti auisado. Tén-

gotelo [87] en gracia. No nos detengamos, que

la necessidad desecha la tardança. Oye. Aquella

viene rogada. Espera más que deue. Vamos, no

se indigne. Yo temo e el temor reduze la memo-

ria e a la prouidencia despierta. ¡Sus! Vamos,

proueamos. Pero ruégote, Pármeno, la embidia


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker