La Celestina
La Celestina denuesto, las premias con resistencia.
CELESTINA.- ¡O hijo!, bien dizen que la pru-
dencia s no puede ser sino en los viejos e tú
mucho eres moço.
PÁRMENO.- Mucho segura es la mansa po-
breza.
CELESTINA.- Mas di, como mayor, que la
fortuna ayuda a los osados. E demás desto,
¿quién es, que tenga bienes en la república, que
escoja viuir sin amigos? Pues, loado Dios, bie-
nes tienes. ¿E no sabes que has menester ami-
gos para los conseruar? E no pienses que tu
priuança con este señor te haze seguro; que
quanto mayor es la fortuna, tanto es menos
segura. E [105] por tanto, en los infortunios el
remedio es a los amigos. ¿E a donde puedes
ganar mejor este debdo, que donde las tres ma-
neras de amistad concurren, conuiene a saber,
por bien e prouecho e deleyte? Por bien: mira la
voluntad de Sempronio conforme a la tuya e la
gran similitud, que tú y él en la virtud teneys.
Por prouecho: en la mano está, si soys concor-
des. Por deleyte: semejable es, como seays en
edad dispuestos para todo linaje de plazer, en
que más los moços que los viejos se juntan, assí
como para jugar, para vestir, para burlar, para
comer e beuer, para negociar amores, juntos de