La Celestina
La Celestina mucho malhaze e que con aquellos deue hom-
bre conuersar, que le fagan mejor e aquellos
dexar, a quien él mejores piensa hazer. E Sem-
pronio, en su enxemplo, no me hará mejor ni yo
a él sanaré su vicio. E puesto que yo a lo que
dizes me incline, solo yo querría saberlo: por-
que a lo menos por el exemplo fuese oculto el
pecado. E, [107] si hombre vencido del deleyte
va contra la virtud, no se atreua a la honestad.
CELESTINA.- Sin prudencia hablas, que de
ninguna cosa es alegre possessión sin compa-
ñía. No te retrayas ni amargues, que la natura
huye lo triste e apetece lo delectable. El deleyte
es con los amigos en las cosas sensuales e espe-
cial en recontar las cosas de amores e comuni-
carlas: esto hize, esto otro me dixo, tal donayre
passamos, de tal manera la tomé, assí la besé,
assí me mordió, assí la abracé, assí se allegó. ¡O
qué fabla!, ¡o qué gracia!, ¡o qué juegos!, ¡o qué
besos! Vamos allá, boluamos acá, ande la músi-
ca, pintemos los motes, cantemos canciones,
inuenciones, justemos, qué cimera sacaremos o
qué letra. Ya va a la missa, mañana saldrá, ron-
demos su calle, mira su carta, vamos de noche,
tenme el escala, aguarda a la puerta. ¿Cómo te