La Celestina
La Celestina fue? Cata el cornudo: sola la dexa. Dale otra
[108] buelta, tornemos allá. E para esto, Párme-
no, ¿ay deleyte sin compañía? Alahé, alahé: la
que las sabe las tañe. Este es el deleyte; que lo
al, mejor lo fazen los asnos en el prado.
PÁRMENO.- No querría, madre, me combi-
dasses a consejo con amonestación de deleyte,
como hizieron los que, caresciendo de razona-
ble fundamiento, opinando hizieron sectas em-
bueltas en dulce veneno para captar e tomar las
voluntades de los flacos e con poluos de sabro-
so afeto cegaron los ojos de la razón.
CELESTINA.- ¿Qué es razón, loco?, ¿qué es
afeto, asnillo? La discreción, que no tienes, lo
determina e de la discreción mayor es la pru-
dencia e la prudencia no puede ser sin esperi-
miento e la esperiencia no puede ser mas que
en los viejos e los ancianos somos llamados
padres e los buenos padres bien aconsejan a sus
hijos e especial yo a ti, cuya vida e honrra más
que la mía deseo. ¿E quando me pagarás tú
esto? Nunca, [109] pues a los padres e a los
maestros no puede ser hecho seruicio ygual-
mente.
PÁRMENO.- Todo me recelo, madre, de re-
cebir dudoso consejo.
CELESTINA.- ¿No quieres? Pues dezirte he lo