La Celestina
La Celestina casa?... ¿O barruntás a Melibea?
CALISTO.- ¿Viene esse cauallo? ¿Qué hazes,
Pármeno?
PÁRMENO.- Señor, vesle aquí, que no está
Sosia en casa.
CALISTO.- Pues ten esse estribo, abre más es-
sa [125] puerta. E si vinere Sempronio con
aquella señora, di que esperen, que presto será
mi buelta.
PÁRMENO.- ¡Más, nunca sea! ¡Allá yrás con
el diablo! A estos locos dezildes lo que les
cumple; no os podrán ver. Por mi ánima, que si
agora le diessen una lançada en el calcañar, que
saliessen más sesos que de la cabeça! Pues anda, que
a mi cargo ¡que Celestina e Sempronio te espulguen!
¡O desdichado de mí! Por ser leal padezco mal.
Otros se ganan por malos; yo me pierdo por
bueno. ¡El mundo es tal! Quiero yrme al hilo de
la gente, pues a los traydores llaman discretos,
a los fieles nescios. Si creyera [126] a Celestina
con sus seys dozenas de años acuestas, no me
maltratara Calisto. Mas esto me porná escar-
miento d' aquí adelante con él. Que si dixiere
comamos, yo también; si quisiere derrocar la
casa, aprouarlo; si quemar su hazienda, yr por
fuego. ¡Destruya, rompa, quiebre, dañe, dé a