La Celestina

La Celestina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

consejo e, si alguno se le diere, tal que no aparte

ni [123]desgozne lo que sin las entrañas no po-

drá despegarse. Sempronio temió su yda e tu

quedada. Yo quíselo todo e assí me padezco su

absencia e tu presencia. Valiera más solo, que

malacompañado.

PÁRMENO.- Señor, flaca es la fidelidad, que

temor de pena la conuierte en lisonja, mayor-

mente con señor, a quien dolor o afición priua e

tiene ageno de su natural juyzio. Quitarse ha el

velo de la ceguedad, passarán estos momentá-

neos fuegos: conoscerás mis agras palabra sser

mejores para matar este fuerte cancre, que las

blandas de Sempronio, que lo ceuan, atizan tu

fuego, abiuan tu amor, encienden tu llama,

añaden astillas, que tenga que gastar fasta po-

nerte en la sepultura.

CALISTO.- ¡Calla, calla, perdido! Estó yo pe-

nado e tú filosofando. No te espero mas. Sa-

quen vn cauallo. Límpienle mucho. Aprieten

bien la cincha. [124] ¡Por si passare por casa de

mi señora e mi Dios!

PÁRMENO.- ¡Moços! ¿No ay moço en casa?

Yo me lo hauré de hazer, que a peor vernemos

desta vez que ser moços d' espuelas. ¡Andar!,

¡passe! Mal me quieren mis comadres, etc. ¿Re-

hinchays, don cauallo? ¿No basta vn celoso en


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker