Ciudadela

Ciudadela

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

26

Porque me inclinaba en un principio sobre el gran milagro de la muda y del cambio de sí mismo. Pues había en la ciudad un leproso.

—He aquí el abismo -me dijo mi padre.

Y me condujo a los suburbios hasta los límites de un campo magro y sucio. Alrededor del campo una barrera, y en el centro del campo una casa baja donde habitaba el leproso arrancado así de entre los hombres.

—¿Crees -me dijo mi padre-, que va a aullar su desesperación? Obsérvalo cuando salga para verlo bostezar.

”Ni más ni menos que aquél en quien ha muerto el amor. Ni más ni menos que aquél que ha sido deshecho por el destierro. Porque te lo digo: el destierro no destroza: gasta. Te alimentas con sueños y juegas con dados vacíos. Poco importa su opulencia. Es rey de un reino de sombras.

”La necesidad -me dijo mi padre-, he ahí la salvación. No puedes jugar con dados vacíos. No puedes satisfacerte con tus sueños por la sola razón de que tus sueños no resisten. Son falaces los ejércitos lanzados en los sueños hueros de la adolescencia. Lo útil es aquello que se resiste. Y la desdicha de este leproso no estriba en que se pudra, sino en que nada se le resiste. Helo ahí cerrado, sedentario en sus provisiones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker