Ciudadela
Ciudadela Asà me pareció que el hombre no era digno de interés cuando, no solamente era incapaz de sacrificio, de resistir a las tentaciones y de aceptar la muerte -porque entonces ya no tiene forma-, sino que, de igual modo, fundido en la masa, sufrÃa sus leyes. Porque esto sucede con el jabalà o el elefante solitario y con el hombre en su montaña, y la masa debe permitir su silencio a cada uno y no reducirlo a él por rencor a que se parece al cedro, cuando domina la montaña.