Ciudadela
Ciudadela «¿Acaso estabas loco cuando les hiciste creer en su pobre balbuceo? ¡Quién les enseñará no una lengua, sino cómo servirse del lenguaje! Porque de esa terrible promiscuidad de los vocablos en un viento de palabras han sacado la urgencia de las torturas. De palabras torpes, incoherentes o ineficaces, han nacido aparatos de tortura».
Pero al mismo tiempo esto me parecía cándido y pleno del deseo de nacer.