Ciudadela
Ciudadela Entonces el otro, porque un amigo le ofrendaba su amor, ha cambiado ese regalo en deber. Y el don del amor se convertÃa en deber de beber la cicuta y en esclavitud, El amigo no querÃa a la cicuta. El otro, pues, se juzgó decepcionado, lo que es innoble. No hay aquà más decepción, en efecto, que la que nos enfrenta con un esclavo que nos ha servido mal.