Ciudadela
Ciudadela No he puesto a los hombres al servicio de mi gloria, pues me humillo delante de Dios, y Dios, que es el único en recibirla, envuelve a todos en su gloria. No he empleado a los hombres en servicio del imperio. Sino que el imperio me ha servido para fundar a los hombres. Si he descontado como perteneciente a mi débito el fruto de su trabajo, fue para remitírselo a Dios, a fin de volverlo a esparcir sobre ellos como un beneficio. Y he aquí que de mis graneros mana un trigo que es recompensa. Así, al mismo tiempo que alimento, se hace luz, cántico y paz del corazón.
Esto mismo respecto a toda cosa que concierne a los hombres, pues esa alhaja tiene sentido de matrimonio, ese campamento sentido de la tribu, ese templo sentido de Dios y ese río sentido del imperio.
Si no, ¿qué poseerían?
No se construye el imperio con los materiales. Se absorben los materiales en el imperio.