Ciudadela
Ciudadela Y te edifico y te mantengo de tal manera, no para que estés perpetuamente alimentado, lo cual no constituye la debilidad de tu corazón, sino para que seas camino bien trazado, puerta bien abierta, templo bien edificado para recibir. Quiero que seas instrumento de música que aguarda al músico.
Por eso te he dicho que el poema que reservaba para ti era la ascensión de ti mismo.
Y sólo llegan al conocimiento verdadero aquéllos que rehacen el camino perdido y vuelven a encontrar a los seres que han esparcido como escombros.
Quiero mostrarte tu patria, que es la única donde puede moverse tu espÃritu.
Por eso vuelvo a decir que mi sujeción te libera y te trae la única libertad que cuenta. Pues tú llamabas libertad a ese poder que tienes de demoler tu templo, de mezclar las palabras del poema, de igualar los dÃas que mi ceremonial habÃa construido como basÃlica. Libertad de hacer el desierto. ¿Y dónde te encontrarás tú?
Yo llamo libertad a tu liberación.