Ciudadela

Ciudadela

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

118

Me acordé de ese profeta de mirada dura que, para colmo, era bizco. Me vino a ver, y la cólera lo poseía. Una cólera sombría.

—Conviene -me dijo- exterminarlos.

Y yo comprendí que tenía el gusto de la perfección. Pues sólo es perfecta la muerte.

—Pecan -dijo.

Yo callaba. Veía claramente bajo mis ojos su alma tallada como una espada. Pero pensaba:

«Existe por el mal. No existe más que para el mal. ¿Qué sería de él, pues, sin el mal?».

—¿Qué deseas -le pregunté- para ser venturoso?

—El triunfo del bien.

Y comprendí que mentía. Pues llamaba ventura al desuso y la herrumbre de su espada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker